Cariño, te escribo esto porque sabes que es la mejor manera que tengo para expresarme. Estos últimos días han sido increíbles, ahora entiendo que no quiero perderte. Eres maravilloso de todas las maneras posibles, he pasado las horas más felices de mi vida estando contigo, y despertar a tu lado no tiene precio, ni quiero ponérselo, porque ver tu sonrisa nada más abrir los ojos es el mejor regalo :)
He de reconocer que olvido mis enfados con tan solo un beso, es cierto, me desarmas, y me encanta que así sea. Eres la causa de la sonrisa permanentemente dibujada en mi cara, la razón por la que madrugo con ganas, el motivo más grande que hay en mi vida para soñar con un mañana. Pero solo si es a tu lado.
No es que no esté deseando que llegue el 2020 (o el 2018, aún hay que terminar de discutirlo), pero quiero que pase lento, muy lento, y que los momentos a tu lado se hagan eternos, solo para poder recordarlos el resto del tiempo que nos queda por vivir con todo detalle. Me gustaría no poder olvidar ni una sola de tus palabras, ni una sola de tus caricias, de tus sonrisas, de tus miradas.. no quiero olvidar ni uno solo de tus besos.. Pero mi memoria no da para tanto. Pero para eso mismo se inventaron las fotos, ¿no? :)
Quiero, dentro de mucho tiempo, abrir un libro viejo lleno años plagados de sonrisas. Un álbum lleno de fotos nuestras de lo que estamos viviendo ahora. Quiero poder recordar siempre la mirada que tenías cuando te conocí. Porque hay que reconocerlo.. hemos cambiado mucho. Los dos. Y los dos para mejor, ¿no te parece? :)
Bueno, no me enrollo más, que luego te me aburres y a ver qué hacemos. Así que termino esto con lo de siempre: dándote las gracias.
Gracias por apoyarme en todo aún cuando no me lo merecía, por soportarme en mis peores momentos, esos en los que hasta yo me habría tirado a mi misma a los cocodrilos con tal de no escucharme. Gracias por ayudarme a caminar cuando tenía miedo, por demostrarme que pase lo que pase no estoy sola, que tú vas a estar para cuidarme. Gracias por seguir a mi lado a pesar de que he estado tanto tiempo ciega. Gracias por quererme tanto como para esperar a que me diera cuenta de que estabas aquí, esperando por mi. Gracias por devolverme la ilusión, por mantenerla encendida en tu interior a pesar de tantas tempestades que hemos sufrido los dos. Gracias por hacer de tu vida un pedacito de la mía, y por ser mi vida entera. Gracias por demostrarme que hay algo mejor que los cuentos de hadas, algo real, algo sin final, porque los finales felices no existen: la felicidad aparece unida a un para siempre. Ese para siempre que tantas veces nos hemos jurado tú y yo, y que seguimos renovando cada día que pasa, cada vez con más ganas y más confianza. Gracias por ser mi mejor amigo, mi confidente, el chico que pediría una y otra vez a mi estrella fugaz. Gracias por ser como eres y por elegirme a mi, pudiendo tener a tantas otras, quizá mejores que yo. Pero que jamás te querrán más, amor.
Esto es para siempre, lo sé. Al menos por mi parte.
Te amo más de lo que puedas pensar, y más de lo que jamás podrás imaginar.
Eres lo que quiero tener siempre cerca, lo que quiero siempre en mi vida. La sonrisa que quiero ver cada despertar :)
Jv28
No es gran cosa, solo es un blog de sentimientos, recuerdos y de historias maravillosas. Bienvenidos a mi pequeño mundo.
jueves, 24 de enero de 2013
martes, 1 de enero de 2013
Los Dos Eternos (III parte, IV capítulo)
+Mi príncipe está dentro de él.
-¿Cómo? Pero eso.. eso es imposible, ¿cómo puede ser?
-¿Cómo? Pero eso.. eso es imposible, ¿cómo puede ser?
+No lo sé, pero es así...
Empezaron una especie de misión de espionaje. Iban a el bosque, y cuando se lo encontraban le seguían a hurtadillas, para intentar averiguar qué hacía, a dónde iba.. todo lo posible. Pero no hacía nada especial. Cuando iba a el bosque, paseaba por allí, daba un par de vueltas, miraba a su al rededor (con nostalgia, pensaba la princesa) y, finalmente, siempre acababa en el mismo sitio. En mitad de aquel bosque infinito, siempre encontraba un lugar concreto, en el que se sentaba, y podía pasar allí horas prácticamente sin moverse, pensando quién sabe qué. Era un lugar demasiado específico para ser casual. En aquel lugar, había tres árboles formando un triángulo. Las copas se tocaban entre si, formando también un triángulo con sus copas. Al rededor, el resto de los árboles formaban como una especie de círculo. Como si aquél fuera un lugar mágico dentro de aquel lugar sin mágia ya. Como si fuera el comienzo y final de todo el bosque. Pero, ¿qué tenía de especial realmente ese lugar? Tendrían que averiguarlo.
Por el momento, decidieron saber qué había detrás de él, cómo era su vida, fuera de ese bosque. Así que un día le siguieron, para ver dónde vivía. Con eso de mantener las distancias para que no les descubriera, siempre le acababan perdiendo.
+Cambiemos la táctica
-¿Qué vas a hacer?
+Ahora lo verás.
La princesa salió de su escondite y fue en dirección al extraño. Éste, al verla, la miró con cara de sorprendido, puesto que ni la había visto venir ni de dónde había salido. Ella, con la mejor de sus sonrisas, se acercó con paso seguro hacia él.
+¡Hola! ¿Qué tal? ¿Otra vez por aquí?
-Em.. si, eso parece. Igual que tú, por lo que veo. Hacía mucho que no te veía.
+Si, bueno, lo mismo que yo a ti, más o menos. Oye, ¿cómo te llamas?
-¿Qué es lo que quieres?
+Nada joe, qué desconfiado. Solo te he visto y me he dicho "vamos a saludarle", al fin y al cabo..
-¿Nos vemos mucho como para seguir siendo desconocidos?
+Exacto
-Bueno, a mi me gusta así. Le da intriga al asunto.
+Si bueno.. cómo tú quieras. La verdad es que yo me iba ya, así que..
-Si, yo también. ¿Vamos?
La princesa asintió y empezó a caminar junto a él. La primera parte de su plan había funcionado. Y la segunda.. ¿cuál era la segunda?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)