-¿Cómo? Pero eso.. eso es imposible, ¿cómo puede ser?
+No lo sé, pero es así...
Empezaron una especie de misión de espionaje. Iban a el bosque, y cuando se lo encontraban le seguían a hurtadillas, para intentar averiguar qué hacía, a dónde iba.. todo lo posible. Pero no hacía nada especial. Cuando iba a el bosque, paseaba por allí, daba un par de vueltas, miraba a su al rededor (con nostalgia, pensaba la princesa) y, finalmente, siempre acababa en el mismo sitio. En mitad de aquel bosque infinito, siempre encontraba un lugar concreto, en el que se sentaba, y podía pasar allí horas prácticamente sin moverse, pensando quién sabe qué. Era un lugar demasiado específico para ser casual. En aquel lugar, había tres árboles formando un triángulo. Las copas se tocaban entre si, formando también un triángulo con sus copas. Al rededor, el resto de los árboles formaban como una especie de círculo. Como si aquél fuera un lugar mágico dentro de aquel lugar sin mágia ya. Como si fuera el comienzo y final de todo el bosque. Pero, ¿qué tenía de especial realmente ese lugar? Tendrían que averiguarlo.
Por el momento, decidieron saber qué había detrás de él, cómo era su vida, fuera de ese bosque. Así que un día le siguieron, para ver dónde vivía. Con eso de mantener las distancias para que no les descubriera, siempre le acababan perdiendo.
+Cambiemos la táctica
-¿Qué vas a hacer?
+Ahora lo verás.
La princesa salió de su escondite y fue en dirección al extraño. Éste, al verla, la miró con cara de sorprendido, puesto que ni la había visto venir ni de dónde había salido. Ella, con la mejor de sus sonrisas, se acercó con paso seguro hacia él.
+¡Hola! ¿Qué tal? ¿Otra vez por aquí?
-Em.. si, eso parece. Igual que tú, por lo que veo. Hacía mucho que no te veía.
+Si, bueno, lo mismo que yo a ti, más o menos. Oye, ¿cómo te llamas?
-¿Qué es lo que quieres?
+Nada joe, qué desconfiado. Solo te he visto y me he dicho "vamos a saludarle", al fin y al cabo..
-¿Nos vemos mucho como para seguir siendo desconocidos?
+Exacto
-Bueno, a mi me gusta así. Le da intriga al asunto.
+Si bueno.. cómo tú quieras. La verdad es que yo me iba ya, así que..
-Si, yo también. ¿Vamos?
La princesa asintió y empezó a caminar junto a él. La primera parte de su plan había funcionado. Y la segunda.. ¿cuál era la segunda?
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