4 de julio de 2013.
- ¿Como q no?
Lucia llevaba ya mas de dos años y medio con su novio, Derek. Desde
hacía unos meses éste había cambiado: se había metido en una Iglesia, y
no la daba muy buena espina. En realidad llevaba en ella desde pequeño,
pero nunca la había hecho mucho caso. Todo eso cambió cuando, en el
mismo mes, perdió la consciencia a causa del alcohol en dos ocasiones.
Tras la segunda vez que despertó en su casa sin saber qué había pasado a
partir de las cuatro ni cómo había llegado hasta allí, decidió entrar
más en la Iglesia. Y beber menos, claro. Desde que entró, las cosas
habían cambiado mucho en su relación. Él hablaba de Dios al menos una
vez al día, tuvieron discusiones larguísimas acerca de si el suicidio
era pecado o no y se debería ir al infierno por ello y, lo más
importante, Derek había decidido no volver a tener relaciones sexuales
hasta el matrimonio. Todo esto cambió en el periodo de una semana. Esta
situación era especialmente violenta para Lucía dado que ella era atea.
La empezó a preocupar aún más cuando Derek empezó a llamar "líder" al
que era su "guía espiritual". Un día en el que fueron a la fiesta de
cumpleaños de un amigo, Lucía le preguntó si creía que lo suyo tenía
futuro. Él no dudó un segundo en contestar.
- No
- ¿Como que no?
- Pues eso, yo qué sé, no.
- Ah... genial.
Lucía decidió irse a casa, y dado que eran más de las tres y media de la
mañana, algunos que tomarían la misma dirección que ella y Derek, que
la acompañaría a casa, se fueron también. Lucía fue sola, apartada del
grupo, pensando en lo que había dicho Javi. "¿Cómo que no? Con todo lo
que me he esforzado, todo lo que he hecho por él.. ¿No ha servido para
nada?" Al llegar al portal solo se dijeron "buenas noches, descansa".
Lucía se enfadó aún más. "No se piensa disculpar, le da absolutamente
igual". Cuando subió, sin hacer mucho ruido para no despertar a su
madre, a su hermano pequeño y especialmente a los perros, entró en su
habitación y se empezó a cambiar mientras pensaba en esa noche. Se lo
había pasado bien. Derek había estado cariñoso, se había reído mucho
jugando a las cartas con Neizan, Guns y los demás y no había bebido
mucho. Se lo había prometido a su madre. Sonrió mientras lo pensaba,
hasta que se acordó de la respuesta de Derek. "No". La sonrisa se
esfumó. Le mandó un sms. "Si tú no le ves futuro, yo no le veo sentido.
Si tú no crees en nosotros, ¿quién va a hacerlo? No puedo darte ni
demostrarte más". Veinte minutos después su teléfono sonó.
- ¿Qué quieres?
- A ver, ¿por qué te has puesto así?
- Ah, ¿te parece exagerada mi reacción con respecto al hecho de que mi novio no crea que tenemos futuro?
Derek gruñó. Lucía sabía perfectamente que él odiaba que usara el sarcasmo cuando discutían, por eso mismo lo hacía.
- Pues si, me parece exagerada. No puedo creer en un futuro lejano si ni si quiera sé qué va a pasar mañana.
- Eso no significa que, teniendo en cuenta cómo nos van las cosas, no puedas pensar que quizá podamos tener un futuro juntos.
- Mi amor, claro que podría pasar eso, pero también podría pasar algo y
dentro de un mes no solo haberlo dejado, sino que alomejor ni nos
hablásemos. Eso... Dios lo decidirá.
- Joder con Dios. No entiendo por qué cojones tienes que meterle en
todo. Si el futuro de esta relación depende de alguien es de nosotros,
no de él.
Tras una larga discusión, Lucía se dió cuenta de que no le iba a
convencer dijera lo que dijera, así que le dió la razón y colgó como si
todo estuviera arreglado. Se fue a la cama, pues ya eran más de las
cinco, pero no logró dormir. Seguía dandole vueltas.
Al día siguiente, cuando se levantó, decidió que tenía que hablar con
alguien sobre este tema. Tenía que haber alguien capaz de hacerle
cambiar de opinión. No podían seguir así, ni él ni ella. Decidio
preguntar a Neizan, al fin y al cabo él era su mejor amigo. Lo más fácil
sería mandarle un Whatsapp, pero dado que por móvil tenía un patatófono
era mejor llamarle.
- ¿Si?
- ¿Neizan? Soy Lucía, me gustaría hablar contigo.. es sobre Derek.
- ¿Ya estáis otra vez con problemas? Llevábais mucho sin discutir.
- Lo sé, pero esta vez es diferente.. es peor.
- ¿Qué ha pasado Lu?
- Es largo de contar.. ¿Cuándo puedes quedar?
- No tengo planes cercanos así que cuando quieras.
- ¿Mañana a las seis en el metro?
- Perfecto, ahí estaré.
- Muchas gracias Nei, de verdad.
- Guárdate tus gracias anda, y sea lo que sea no te ralles demasiado. Hasta mañana guapa.
- Hasta mañana.
"La verdad es que Nei es un tio genial" pensó mientras salía de su
habitación. Eran las tres de la tarde, por lo que su madre se enfadaría
con ella otra vez.
- Hola
- Hola tata
Su hermano, cómo no, ya estaba jugando a la Xbox.
- Ya era hora. ¿A qué hora llegaste ayer?
- En realidad no muy tarde, solo que luego estuve hablando con Derek hasta tarde.
- ¿No estuviste con él?
- Si...
- ¿No te trajo a casa?
- Si mamá, me acompañó hasta el ascensor.
- ¿Entonces qué tenías que hablar con él?
- Nada mamá, da igual.
- No, no da igual si te levantas a estas horas. Hoy no saldrás, ¿no?
- No creo
Se sentó al lado de su hermano en el sofá y cogió el mando libre para jugar con él.
- ¿Cómo que no crees? Tienes cosas que hacer en casa y asignaturas que estudiar, se te pasa el verano sin hacer nada.
- Después de comer me pongo.
- Eso dices siempre. Encárgate de la comida tú, que yo voy a comer con Chus y ya llego tarde.
- Vale, avisa cuando llegues.
- Como si os importara.
Se fue dando un portazo, lo cual ya era lo normal. Ese Chus no la
gustaba nada. Su madre y él llevaban juntos casi dos años, pero nunca
había sido fácil, y bonito menos. Al principio parecía un tío genial,
intentaba hacer planes para los cuatro, pero luego nunca hacían nada.
Tampoco era fâcil, ya que su madre y él habían empezado la relación
cuando ella aún estaba casada. Llevaban un par de años intentando echar a
su padre de casa, pero no había forma, y meterse en un divorcio
resultaba muy caro, a parte de que su madre no se sentía con fuerzas
para enfrentarse a todo lo que aquello suponía. Llevaba con depresión
desde que Lucía tenía memoria. Pero encontrar a otra persona cambió las
cosas y pusieron en marcha el divorcio, e incluso pusieron fecha para la
boda. Pero pocas semanas antes de la boda, a punto de terminar todos
los trámites del divorcio, se descubrió algo que lo cambió todo. Resultó
que Chus era un estafador de mujeres, y su madre no era más que otra
víctima. Pocos días después rompieron y se canceló la boda. Sin embargo,
volvieron en menos de un mes, y desde entonces, como su madre no
terminaba de fiarse de él, rompian y volvian constantemente.
Su hermano la arrancó de sus pensamientos con una pregunta.
- Qué tata, ¿unos zombis?
- Claro, dale.
No llegaba a entender por qué, pero matar zombis en la Xbox la relajaba enormemente y, además, así dejaba de pensar.
Una hora después acabaron la partida y sonó el teléfono.
- Dime mamá.
- ¿Habéis comido?
- Si
- Vale, yo en un rato iré para allá, ¿bajáis a recogerme?
- Vale, avisa y bajamos.
"Que mujer más estresante" pensó.
- Enano, ¿qué quieres comer?
- No sé, no tengo hambre.
- Yo tampoco, este calor quita las ganas de todo... Un sandwich y fuera, ¿vale?
- Vaaaaaaaaaale...
Al final su madre no volvió, ni siquiera a dormir, asíque aprovechó y
llamó a Derek. Sobre las 10, cuando volvieron de sacar a pasear a los
perros, él llegó. Cenaron viendo la tele y hablando de todo un poco,
cada vez que la madre de Lucía dormía fuera la rutina era la misma.
Después de la cena se sentaban los tres en el sofá y veían una peli. Ese
momento a Lucía le encantaba. Se sentaba al lado de Derek y éste la
rodeaba con un brazo. Ella se quedaba allí, recogida, protegida,
sintiendo su respiración y oliendo su perfume. Incluso, si ponía
atención, podía escuchar los latidos de su corazón a pesar del excesivo
volumen del televisor. Rara vez hacía caso de la película.
Al acabar, su hermano se fue a la cama con los perros y ellos fueron a
la habitación de su madre. Quería hablar con él de la discusión del día
anterior, pero temía que el sacar el tema estropeara la noche. Se
tumbaron en la cama y se contaron su día entre besos y caricias. Hacía
ya un tiempo que Derek olvidó su voto de castidad. Y menos mal, porque
el simple roce de su piel la hacía estremecerse. Le amaba con toda su
alma.
Rato después, abrieron la ventana por completo y se volvieron a tumbar
en la cama, esta vez felizmente agotados. A pesar del calor, Derek la
abrazó y la besó.
- Te amo Derek.
- Y yo a ti pricesa.
- Perdona como me puse ayer...
- No te preocupes, ¿vale? Yo tampoco lo hice bien, y siento mucho haberte hecho daño... Pero es así como yo veo las cosas.
- Lo sé.
La besó suavemente los labios y la acarició el pelo mientras la miraba.
- ¿Nos vamos a dormir ya?
- Si, estoy agotada.
- Yo tambien. Buenas noches preciosa.
- Buenas noches amor.
Y tras el ultimo beso del día, durmieron abrazados toda la noche. Todo era perfecto.
- Buenos días princesa.
Lucía abrió los ojos lentamente, la luz del día entraba por la ventana y
la cegaba. Se giró hacía donde venía la voz y le vió, con su perfecta
sonrisa, mirándola.
- Buenos días mi vida, ¿cuanto tiempo llevas despierto?
- El suficiente para ver que tengo a la novia más guapa hasta cuando duerme.
Sonrió. "Quiero que todos los despertares del resto de mi vida sean así,
quiero que su sonrisa sea lo primero que vea cada día al despertar".
Era feliz.
Tras una necesaria ducha fueron a desayunar.
- Amor, yo termino y me voy, no vaya a ser que hoy llegue tu madre antes.
- Vale, nosotros nos vestimos y ya bajamos a los perros.
- Perfecto.
La dio un beso rápido en los labios y apuró lo que le quedaba de café.
- Nano, vístete.
El hermano de Lucía refunfuñó y se levantó del sofá.
- Yo también tengo que cambiarme.
- ¿No puedo ir contigo?
- Si te atreves...
Se lanzaron miradas cómplices de deseo mutuo. Derek se levantó y siguió a Lucía hasta su habitación.
Un tiempo después salieron de la habitación. Lucía le besó mientras se recolocaba el pelo.
- Tú y yo no podríamos vivir juntos.
- Ya, ya lo sé.
Derek la devolvió el beso. Realmente Lucía pensaba que no podrían vivir
juntos, y no solo porque pasarían más tiempo en la cama que fuera de
ella, eran muy diferentes en muchos aspectos y tenían planes de vida muy
distintos. La daba miedo pensar en el futuro, y se esforzaba por no
hacerlo. Al fin y al cabo el próximo verano él volvería a Brasil, pues
tras casi seis años en España sin ver a su padre y a la mitad de su
familia era fácil de comprender que quisiera hacerlo. Además, su hermano
pequeño hacía más de dos años que se había ido a vivir a Brasil. Quizá
el verano siguiente cambiaría todo. Tal vez no volviera. Tal vez
encontrara a otra. Tal vez..
- Amor, ¿qué te pasa?
- ¿Qué?
- ¿Ya te estabas rallando?
"Joder, qué fama tengo"
- No, no, estaba pensando en las cosas que tengo que hacer antes de que vuelva mi madre.
Bajaron con los perros y se despidieron en el parque.
- ¿Cuándo te vuelvo a ver?
- No sé, tú llámame.
La dio un beso rápido y sin decir más se fue. Cada vez que se despedían
Lucía se sentía abandonada. Y nunca sabía cuando era buena hora para
llamarle. A pesar del tiempo juntos no se acostumbraba a esa sensación.
Subieron a casa. "Esta tarde he quedado con Neizan, casi se me olvida".
Eran casi las cinco de la tarde cuando su móvil sonó. "¿Un mensaje? Qué
raro". Cogió el móvil mientras se desenredadaba el pelo después de la
ducha. Era Neizan.
"Guapa, no voy a poder verte esta tarde, estoy en urgencias por la
muñeca.. te importaría pasarlo a mañana? De verdad q lo siento.."
"Q te ha pasado? No, no importa, mañana te veo, mismo sitio y misma hora."
"Mañana te cuento, pero no te preocupes, nada grave, sq mi madre exagera mucho. Un besito guapa"
Neizan y su muñeca, siempre andaba igual. Aunque no quería admitirlo,
sentía que la había dejado tirada, pero solo con pensarlo se la
revolvian las tripas, en el fondo sabía que no, pero no podía evitar
sentirse así.
Terminó de secarse y volvió a ponerse el pijama: total, no iba a salir.
Se sentó delante de la tele y se preparó para una maratón de películas
en la única compañía de sus mascotas y un enorme bol de palomitas.
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