He aprendido que en la vida nada es perfecto, pero puede parecerlo.
Como cuando entra la luz de la mañana por la ventana, abriéndome los ojos, y descubro que tu sonrisa no me ha abandonado en toda la noche. O como cuando después de mucho tiempo te abrazo y tu olor me recuerda que unos días, unas semanas o unos meses no son nada en comparación con la eternidad que nos aguarda. O como cuando te hago el amor, cuando siento tu piel sin barreras, se acompasan nuestros latidos y el aire se llena de suspiros.
Quizá no sea perfecto, pero es lo más cerca del cielo que he llegado.
Eso es, precisamente, la perfección. Ver en lo imperfecto la perfección de las cosas.
ResponderEliminarUn saludo :)